El pasado jueves 7 de junio, pocos minutos después de las nueve de la noche, Teresa de Jesús , de 51 años y su hija Brenda, de 28, se tomaron de la mano al ver llegar el tren a la estación Insurgentes, de la Línea 1, color rosa, del Sistema de Transporte Colectivo-Metro (STC-Metro) y se arrojaron al paso del convoy.
Este caso fue similar al de una madre y un hijo que hace una década hicieron un pacto suicida. Personal del STC-Metro recuerda que lo mismo sucedió en este hecho, ambos se tomaron de las manos para quitarse la vida, juntos, al mismo tiempo.
Al igual que entonces, las causas se desconocen, aunque el común denominador es una fuerte depresión, no tratada por especialistas, pero motivada por problemas como el desempleo, la pérdida de seres queridos, la ruptura de relaciones o problemas laborales y jurídicos.
Los casos de suicidio en el Distrito federal van en aumento, tan sólo en 2010 se reportó que en promedio, cada 12 días se arrojó una persona a las vías; mientras que, en 2010 el intervalo de días se redujo a 10 entre un suicidio y otro.
Además, de acuerdo con cifras oficiales del STC, de cada cien personas que intentan suicidarse en el interior de las estaciones de las 11 líneas, sólo cuatro logran salvarse.
En cuanto a género, 60% de quienes deciden quitarse la vida al paso de un tren en marcha son hombres y el otro 40% son mujeres; la edad promedio oscila entre 45 y 55 años.
Las pérdidas, ¿Sólo económicas?
Las interrupciones en el servicio del Metro, derivadas de esa situación, representan una gran pérdida de dinero, pues se suspende durante un lapso que va desde 30 minutos hasta una hora.
Según cálculos del STC, las interrupciones representan una pérdida de al menos un millón 450 mil pesos, pese a que la mayoría de los incidentes se registran en las llamadas "horas valle", es decir, cuando hay una menor afluencia de pasajeros en los andenes.
Pero no sólo las interrupciones en el servicio generan pérdidas; pues tan sólo en los últimos ocho meses de 2011, se registró una merma de cientos de miles de pesos, ya que tras los suicidios, hay víctimas colaterales: los conductores del metro.
De enero a agosto del año pasado, los suicidios en el metro provocaron que 10 conductores ya no regresaran a laborar.
Ello, debido al impacto de arrollar a personas que se quitan la vida en las instalaciones del sistema de transporte más utilizado del país. Los empleados quedan con secuelas y problemas nerviosos, por lo que las autoridades les asignan otra función en el organismo.
Los operadores son sometidos a diagnósticos médicos y terapias sicológicas inmediatamente después de que se registra el suceso, y ahí se determinó que ya no podían regresar a conducir un tren del Metro.
¿Cuál es el protocolo del Sistema de Transporte Colectivo Metro cuando alguien se arroja a las vías?
Cuando se registra un suicidio, el conductor inmediatamente aplica un protocolo de seguridad: suspende la marcha e informa por el sistema de radio lo ocurrido para que acudan los servicios de emergencia y seguridad del Metro, Procuraduría capitalina y apoyo técnico
Después observa si la persona que se arrojó a las vías está muerta o viva; si continúa con vida se corta la energía de las vías y los técnicos elevan el tren para sacar a la persona y pueda recibir atención médica.
Después de un percance, el operador deja el convoy, ya que se ve imposibilitado de continuar su viaje, es sustituido por un supervisor, enviado a la enfermería del Metro y remitido a terapias en un hospital particular, que tiene convenio con el Sistema de Transporte Colectivo.
Para comprobar que fue un suicidio, el Metro envía los videos de las estaciones y andenes a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
¿Qué medidas ha tomado el gobierno al respecto?
Para prevenir más suicidio, en la Línea 12 del Metro, que correrá de Tláhuac a Mixcoac, tendrá estaciones antisuicidios, aseguró el director de Proyecto Metro del Distrito Federal, Enrique Horcasitas Manjárrez.
Las estaciones Zapata y Mixcoac, estarán dotadas de paredes de aluminio con cristal templado en los andenes, con cuatro puertas por vagón, las cuales abrirán de manera simultanea cuando el tren arribe a la estación, con lo que se evitará que alguna persona caiga o se arroje al paso del convoy.
De acuerdo con Horcasitas Manjárrez, se pensó en Mixcoac y Zapata para colocar las paredes de aluminio debido a la afluencia que se prevé tengan: 48 mil y tres mil 478 usuarios por día, respectivamente.