Enrique Peña Nieto se adhirió al acuerdo del G-8 que prevé perseguir a los evasores fiscales, con Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Francia, Japón, Alemania, Canadá y Rusia para frenar este ilícito en el que han caído las compañías trasnacionales.
"Las autoridades fiscales de todo el mundo deberán compartir automáticamente la información para combatir la lacra para la evasión fiscal", indica el primero de los 10 puntos que suscribieron los Jefes de Estado.
Los otros puntos son: lograr que las empresas multinacionales sean transparentes en cuanto a qué impuestos pagan y dónde; éstas deben saber quiénes son sus verdaderos dueños y las autoridades deben obtener "fácilmente" dicha información; y los países en desarrollo deben contar con esos datos y deben tener capacidad para recaudar dichos impuestos.
Los otros seis puntos de la declaratoria del G8 se refieren a que habla mayor transparencia de las empresas extractoras, especialmente sobre los montos que ganan en diversos estados, así como eliminar la burocracia y contar con gobiernos más transparentes.